El Patriarcado
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Blog de la Asociación por la Igualdad de Género 8 de Marzo


Machismo y amor son incompatibles. En la concepción del amor desigual que el machismo engendra se gesta la violencia.
El corazón profundo del hombre machista cree que él es superior, por tanto, la mujer es inferior. O, tal vez lo expresa de otro modo: que ella es superior, pero no se va a salir con la suya.
En el corazón del machista, inconsciente aún de que lo es, tal vez sus palabras dicen “somos iguales”. Puede ser que le diga a ella: “tú eres mucho mejor que yo, más inteligente, tienes más recursos, eres más fuerte.”
Lo importante, lo peligroso, es lo inconsciente de la creencia machista de desigualdad, porque esa desigualdad convierte a la pareja en seres complementarios, simbióticos: se refuerzan el uno al otro en su vivir dependientes. Y ni siquiera se dan cuenta.
La concepción del amor machista es, en el fondo, ésta: yo soy grande, tú pequeña, yo organizo, tú aceptas, yo marco las directrices, tú las cumples. Así ha sido, así será: “es lo natural”. En realidad, eso no es amor.
En los inicios de la vida de pareja, ella, la inferior, entra en el juego, se deja conquistar. Ella lo ama ¿por qué no le va a complacer? Él le dice que la ama, la hace sentir importante, ¿cómo no corresponder a su amor? Mientras dura ese estado de cosas, no hay, aparentemente, violencia.
La semilla de la violencia, sin embargo, ya está plantada. Tardará años o meses en crecer, pero crecerá. El primer día que ella cuestione las decisiones de él o se oponga a sus gustos, deseos u opiniones, empezará el forcejeo del maltrato psicológico sutil, indemostrable, inexplicable para ella. Él, al principio, tampoco será consciente de su violencia. Le dirá: “te quiero tanto, eres la mujer de mis sueños”. Un día, la mujer real dice algo que él no espera, le lleva la contraria. Al hacer eso ella, el hombre machista siente que su poder está en cuestión. Entonces él, que la conoce a fondo y sabe bien dónde le duele, tratará de someterla, la humillará de algún modo, algo pequeño, un comentario, un gesto, una mirada, una burla.
El machista, en privado, dice cosas, como “es natural que sea el hombre se quien… ”. También dice: “yo te llevo”, “las mujeres delante”, “los hombres necesitan del sexo”, “yo ayudo en casa”. Ayudar. Ayudarle a ella. Como si la casa no fuese una cuestión de los dos.
Con estas bases de amor desigual, la violencia no tardará en ser explícita. Primero será verbal: reproches como “qué pretendes, has cambiado, ya no me quieres como antes”; luego vendrán desprecios, bromas, silencios, insultos, utilización de detalles íntimos para degradarla ante los amigos o la familia… Estamos a un paso de la agresión; la muerte de la mujer a manos del macho no queda tan lejos.
En estos momentos, la sociedad en general considera violencia sólo el último grado, la agresión física El maltrato psicológico se considera sólo una preparación para la violencia. Pero es violencia. La manipulación psicológica inicial ya es violencia. Son ya violencia el halago y la conquista. Porque no existen conquista ni halago entre seres iguales.
El machismo tiene una habilidad extraordinaria para camuflarse en contextos muy diversos: encuentra vía de escape en cada cambio social. Cambian los símbolos, los referentes machistas, los detalles, pero el machismo sigue agazapado en el camelo, el embeleso, el “somos iguales” y el “yo te ayudo”. Decir, por ejemplo, “qué padre moderno soy: cambio los pañales a mis hijos” se convierte en una burla.
Ahora ya no está de moda decir: “los hombres no lloran, las mujeres no fuman, no conducen, no salen de casa”. Ahora, los hombres “ayudan” en casa, ellas trabajan fuera, muchas mujeres ganan dinero. Pero la actitud interior inconsciente del machista va encontrando otros contextos, otras frases, otras formas de someter. Hasta ahora, ni los hombres ni las mujeres de esta cultura, en conjunto, hemos sido realmente capaces de descubrir el machismo en su raíz. No estamos alertados para detectar la desigualdad en el origen, aunque estemos alertados a ciertas cosas prácticas, como que los chicos, igual que las chicas, tienen que poner la mesa, barrer y aprender a cocinar. Ojalá abra la sociedad pronto los ojos al fondo de las cosas. Ojalá se llame sólo amor a lo que de veras es amor, y no a la dependencia.
Eric Fromm dijo que “amar es sentirse responsable por el crecimiento como persona del ser amado”. Pues sí. Amor es libertad, amor es compartir, buscar juntos la felicidad de ambos, amor es escuchar al otro, ponerse en su lugar, respetar sus sentimientos sin cuestionarlos, ponerse en sus zapatos, comprender su verdad. El amor tiene que ver con el talante, con el respeto, con la solidaridad, con la compañía, con la alegría mutua, con el compartir, con el ser íntimo y el estar presentes. Amor y machismo son incompatibles.
Angela Munuera Bassols.
Psicóloga, Lingüista. Asociación 8 de Marzo.
Leer más...Las últimas noticias aparecidas en prensa por las que se cuestiona la continuidad del piso de emergencia para mujeres víctimas de violencia de género gestionado por el ayuntamiento de Plasencia, dependiente de
El piso de emergencia es uno de los recursos contemplados claramente especificados en el artículo 19 de
“1. Las mujeres víctimas de violencia de género tienen derecho a servicios sociales de atención, de emergencia, de apoyo y acogida y de recuperación integral. La organización de estos servicios por parte de las Comunidades Autónomas y las Corporaciones Locales, responderá a los principios de atención permanente, actuación urgente, especialización de prestaciones y multidisciplinariedad profesional.
2. La atención multidisciplinar implicará especialmente:
a) Información a las víctimas.
b) Atención psicológica.
c) Apoyo social.
d) Seguimiento de las reclamaciones de los derechos de la mujer.
e) Apoyo educativo a la unidad familiar.
f) Formación preventiva en los valores de igualdad dirigida a su desarrollo personal y a la adquisición de habilidades en la resolución no violenta de conflictos.
g) Apoyo a la formación e inserción laboral”.
El derecho a la información, recogido en su artículo 18 es el primer paso para que las mujeres conozcan sus derechos, los recursos de que disponen y las ayudas que pueden encontrar para poner fin a una situación de violencia:
18.1. Las mujeres víctimas de violencia de género tienen derecho a recibir plena información y asesoramiento adecuado a su situación personal, a través de los servicios, organismos u oficinas que puedan disponer las Administraciones Públicas.
Dicha información comprenderá las medidas contempladas en esta Ley relativas a su protección y seguridad, y los derechos y ayudas previstos en la misma, así como la referente al lugar de prestación de los servicios de atención, emergencia, apoyo y recuperación integral.
Por tanto, entendemos que el piso de emergencia y las oficinas de información son dos instrumentos contemplados por la ley para hacer efectiva la protección integral abarcando globalmente la dimensión del drama de estas mujeres y sus hijas e hijos, también víctimas directas de esa violencia.
Preocupa que la continuidad de estos recursos bascule sobre tasaciones de rentabilidad económica o del número de mujeres que pasen por ellos, ¿estamos cuantificando el valor de la seguridad e integridad psíquica, emocional y física de las víctimas de violencia de género? ¿Acaso la vida de una de ellas no merece el mantenimiento de un recurso legalmente previsto para este fin? ¿Es más rentable que el IMEX destine más de 20.000 € en el concierto “Ellas dan la nota” que en sufragar salarios de profesionales especializadas que atiendan las emergencias? ¿Cómo una sola policía puede garantizar la seguridad de las 80 mujeres que en Plasencia tienen orden de protección?
Raquel Puertas Hernández, concejala de Igualdad, que apostó firmemente por la creación del piso, ha contado y cuenta con nuestro apoyo en esta iniciativa, que ha sido una demanda de esta y otras asociaciones de mujeres que trabajan por la igualdad entre mujeres y hombres y por la erradicación del terrorismo de género. Ya en 2007, cuando surgieron las primeras dudas sobre la financiación por parte de las instituciones autonómicas, nos planteamos una acción conjunta entre quienes formamos parte del Consejo Municipal de las Mujeres para buscar las fórmulas que permitan la financiación.
Siendo de obligado cumplimiento por parte de las instituciones las normas y medidas contempladas en la legislación, no sólo no se puede eliminar este valioso recurso, sino que procede ampliarlo contando con las oficinas de información, mayor dotación de personal especializado en todos los campos profesionales que intervienen (policías municipales, nacionales y judiciales, servicios sociales, servicios sanitarios, etc). La alarma es mayor cuando ya sabemos que otros pisos de emergencia corren el mismo peligro, como es el caso del de Jaraíz. Y como ya manifestara la concejala, las casas de acogida de Cáceres y Badajoz no dan abasto, con frecuencia nos hemos encontrado con mujeres que tras huir para salvar la vida y presentar denuncia, no han podido acceder a ellas porque estaban completas. Ésta es una situación que se da en otras comunidades autónomas, con lo que estos pisos pueden servir para paliar estas carencias y situaciones urgentes.
Nos unimos a la iniciativa referida a la publicación de los nombres de maltratadores condenados con sentencia firme, a la que habría que añadir los de pederastas y violadores, entendiendo que el acento punitivo hay que ponerlo sobre los delincuentes no sobre sus víctimas, a las que sometemos a una doble victimización cuando sus agresores circulan alegremente por las calles y continúan gozando de respeto y prestigio social, mantienen una vida sin alteraciones y quienes viven en constante amenaza son las víctimas, las que ya saben de su violencia, y las potenciales que, al desconocer quienes son, están expuestas a ella. No es preciso hacer una referencia extensa de casos, baste con recordar a la niña Mari Luz, trágicamente asesinada tras una cadena de fallos más habituales de lo que se quiere admitir.